
La verdad es que soy muy influenciable y además hay pocas cosas que quiera de verdad. Me explico, cuando quiero algo de verdad, tengo claro lo que es y voy a por ello, pero eso ocurre en pocas ocasiones, el resto de veces como me es indiferente tiendo a hacer lo que la otra persona quiere porque así consigo tener alguien más a mi lado que me aprecie. Lo que he aprendido con el tiempo es que la gente, todos, no me excluyo imagino vamos a lo que nos interesa y a veces hacemos daño sin querer. Por eso con 31 años estoy intentando aprender que lo que ocurre a mi alrededor NO ES PERSONAL, y por otro lado aprendo a vivir a la espectativa para que no me influya todo lo que los demás dicen o hacen. Y poco a poco lo voy consiguiendo. Así que ahora que han pasado 2 años desde que me puse el balón y volví a ser yo misma, creo que ha llegado el momento de hacer una valoración.
El 30 de mayo del 2008 pesaba 104 quilos y pagué 6000 euros para comenzar un tratamiento en el que creí con los ojos cerrados. Me fui a clínica Londres, me atendió un psicólogo, me gustó su manera de trabajar, creía en el producto y comencé. Durante los primeros meses todo era entusiasmo, hay cosas que no se me olvidarán, frases que aún están en mi mente y me ayudan todavía hoy :
- Antes a la basura que a la cintura.
- Hay que dejar algo en el plato para demostrarte que la comida no gana ...
... Y otras de mi propia cosecha :
Al ver una comida accesible como la de mis hijos siempre me decia ESA NO ES MI COMIDA.
El entusiasmo, la motivación hicieron que todo marchara bien. Mi psicólogo estaba encantado conmigo, era un ejemplo a seguir. Y yo que tanto necesito esa aprovación pues me iba creciendo. Iba perdiendo peso y creía que lo iba consiguiendo yo, porque todo era como muy natural. El balón no hacía nada salvo saciarme. Un día, allá por septiembre me di un atracón y se lo dije al psicólogo, y me dijo:
- Ten cuidado, eso te lo puedes permtir ahora, porque tienes el balón y quema 900 calorías por digestión pero luego no podrás hacerlo ....
Ostras, ahí sí que me dio miedo, eso no lo sabía. El balón además de saciarte hace que quemes más calorías con lo que no es tan "natural". Me di cuenta de que si bien yo creia que los logros eran reales y solo míos, el balón hacía más de lo que yo creía.
Con el tiempo cada vez me costaba más hacer la dieta, con lo que en octubre me recetaron en al clínica reductil, y me lo estuvieron recetando varios meses. Así seguia perdiendo peso, poco, pero seguía.
Poco antes de Navidad, tuve naúseas y devolví, al hacerlo vi que echaba sangre, me dio miedo y llamé a la clínica, me dijeron que no pasaba nada pero que hablaríamos sobre la extracción del balón. Dada mi situación y para evitar riesgos el 18 de diciembre me lo quitaron. Había perdido unos 15 quilos. Pesaba unos 88. Seguí con la dieta y la visitas semanales, pero en esta ocasión, era todo como muy frío. De hecho mi psicólogo comenzó un proyecto que compartía conmigo y durante más de dos meses en lugar de hacer terapia no solo hablábamos de su proyecto sino que le ayudé en varios aspectos a que saliera adelante, tanto a nivel de trabajo como escuchándole cuando las cosas no le iban bien. Recuerdo en una ocasión que al acabar le dije " Bueno, ya te pasaré la factura de la sesión" Y reimos. Yo confiaba en él, y bueno, si me lo pedia o se ponía a hablar de sus cosas, pues bueno, tampoco pasaba nada. Mayte y Esther me decían que no lo permitiera, que se lo dijera, sin embargo, a mí me sabía mal y poco a poco me iba cada vez desmotivando más y perdiendo más peso por el reductil que todavía me recetaban. No culpo a mi psicólogo, al menos directamente, simplemente yo consentí, en lugar de haberle dicho que nos centráramos en mi terapia. Aunque de alguna manera sí que le culpo en al medida en que él era el profesional, joder, había pagado 6000 euros, ¿ era yo la que le tenía que decir qué tenia que hacer ?.
La cuestión es que sea como fuere, yo consentí. Y así llegó el verano. Pesaba 80 quilos, aunqeu por su báscula pesaba 77. Me explico, la báscula de la clínica estaba estropeada y en lugar de pesarnos con la rota y luego con la nueva que ya tenían y valorar la diferencia de peso, esperaban para equilibrarla. Pero como no lo conseguían nos seguían pesando en la vieja. Recuerdo un día que me dijo la enfermera :
- Has pedido 1,7000
-¿ Pero si no he hecho nada ? ¿como es posible?
- Qué casualidad, eso me han dicho ya los tres pacientes de hoy.
¿ No se les pasó por la cabeza que quizás estaba pesando mal? Supuestamente ya no era obesa, pero no era cierto, pesaba con la báscula nueva 83 quilos, y eso me hundió.
Un día que fui a ver a mi psicólogo viéndome radiante me dijo:
- Cuando te conocí estabas como una cabra, perdona la expresión, y si vuelves a recuperar 20 quilos volverás a serlo.
Cuando salí de allí y se lo dije a mis amigas pusieron cara de ... "ya le vale, eso no se dice" Pero como era mi psicólogo y tenía fe ciega en él pensé que no era para tanto. Hoy, esa frase se repite en mi cabeza y me da miedo convertirme en lo que fui.
La cuestión es que pasó el verano, me puse en 88 quilos y pedí a la clínica otro balón, ya conocéis la historia. Mi psicólogo me estuvo convenciendo para que no lo hiciera, pero los argumentos que me daban no distan de argumentos que podrían servir para un primer balón. Al final dije que sí, que lo quería, y entonces me dijo que salvo casos muy radicales, no ponían segundos balones .... Hoy, meses después me consta que le han dicho a una amiga en un caso parecido que no hay problema en ponerse otro balón.
Dejé de ir, hacer unas semanas me llamó una señorita encantadora preguntándome si no deseaba volver a la clínica para seguir con el tratamiento. No, gracias. Le contesté. No me apetecía volver.
Hace poco le escribí un email a mi psicólogo comentándole lo de este segundo balón a un amiga, no obtuve respuesta. Poco después me dio por mirar su blog ... ya no me tiene entre sus blogs ... me ha quitado. ¿ Será que ya no intereso ?
La cuestión es que sin el balón no habría perdido tantísimo peso, y ahora, aunque he recuperado, peso 92, me siento con fuerzas para empezar otro tratamiento, da igual el que sea, porque lo importante es que alguien ajeno a mí me controle. Esta vez tiraré de acupultura y sobre todo trabajaré los nervios que me machacan bastante. No culpo a nadie de mi situación, no digo que el balón fue bueno o malo. Simplemente cuento mi historia para quien la desee leer, y si le puede ayudar, mejor. Yo sé que soy muy sensible, demasiado y eso hace que las cosas me afecten así. Me aferré a la clínica, a lo que me decían, me entusiasmé porque les creí, me dejé llevar por un profesional que al final en lugar de ponerse frente a mí y hacerme terapia se ponía a mi lado cual amigos a comentar el tema de la obesidad. Y lo lamento yo no buscaba eso, no era lo que pedí cuando fui allí. Necesitaba a alguien que me guiara, un profesional que me atendiera, no un amigo con el que ir a hacer caminatas. Me ayudó mucho, cierto es, pero me ayudó más cuando era el médico que me guiaba. Me hizo algún regalo para premiar mis logros, y de alguna manera como él dijo, para compensar la poca formalidad de la clínica en cuanto a sus premios de fidelidad cuando le llevabas "un balón" como ellos decían ( haciendo referencia a llevar a alguien para ponerse uno ). Clínica Londres nunca me dio nada aunque me prometiera un cheque con dinero al llevar a alguien, y lo hice con 3 personas. En fin, que mi médico se portó bien, pero no cuadramos, buscaba eso, un profesional, no un amigo.
Y sé que esto me pasa por ser como soy, no porque los demás sean buenos o malos.
Con estas palabras cierro un ciclo, otro paréntesis más donde me cuidé y aprendí cosas, no todas, pero algunas al menos sí. Ahora a seguir luchando sin lamentaciones.