
A veces me da miedo todo lo que estoy viviendo. No sé que está pasando, no sé con qué tiene que ver ¿ con los quilos perdidos ? ¿con el hecho de verme más segura ? ¿con el hecho de gustarme y defenderme de manera coherente y no a lo loco con antes ? No tengo ni idea, de verdad. No sé si los cambios son casualidad o directamente provocados por la perdida de ya 17 quilos, pero la verdad es que lo de ayer fue sorprendente.
Ayer hubo comida familiar, bueno, eso pensaba yo, porque lo que fue en realidad fue una reunión de fantastas del pasado, me explico. En mi andadura por la vida familiar, siempre me he visto muy atacada, bien siendo real o bien por mi inseguridad. De cualquiera de las maneras un hecho es que me he visto muy sola en muchas ocasiones ( cosas que pasan ) y muy atacada en otras. En mi familia existe la extraña mania de juzgar a los demás, de hablar de reacciones o cosas demasiado personales, y lo peor, de consentir dichos juicios de valor. Sin embargo, ayer pasó algo, algo que hizo cambiar mi manera de ver las cosas. La cuestión es que estabamos comiendo y mi hija haciendo el canelo con la comida, cuando estamos en grupo dado que es tremendamente tímida, y aun pequeña, no la obligamos delante de la gente pues se cohibe, ella se sienta en la mesa y bueno... pues no comió. La cuestión es que mi tia muy dada a los juicios de valor me dice :
- Esta muy consentida la niña
A lo que yo, me quedo callada, y digo :
- Entiendo que pueda parecerlo.
Y me contesta :
- ¿parecerlo? no, no, que lo está
A lo que yo la remato
- bueno, si en apenas dos horas puedes decir que la tengo consentida ... no creo que este tiempo puedas ver como educamos a nuestra hija.
Reaccioné de manera relajada, coherente, tranquila ... me siento orgullosa de mí misma porque no armé un sidral al sentirme inferior, no tuve necesidad de demostrarle nada, no necesitaba su consentimiento ni su aprovacion, a la mierda. Hasta ahora me molestaban estos comentarios, me sentia dolida, pero sobre todo atacada. Y eso acabó.
El resto de la cena fue muy violento, algo había cambiado, ya no era la niña inconsciente que chillaba, que hablaba siempre a la defensiva ... habían demasiadas cosas que no me gustaban sobre la mesa pero me comporté correctamente. Al final entendí que mis padres habían decidido no solo consentir esos juicios de valor sino además ir detrás de esas personas, facilitandoles la vida, mendigando su compañia ... Y antes también habría luchado por eso ¿ como se pude mendigar la compañia, y mas de una persona que no te respeta ? Antes hubiera discutido con mi madre sobre su comportamiento.
Ayer ya no lo hice, ayer de pronto me sentí libre, desligada de esos comportamientos, de esa manera de vivir, de ese pesimismo, de esa angustia, de esa mania siempre de creer que todo está hecho mal.
Sin saber cómo me sentí dueña de mi vida, de mi casa, de mi familia, y sentí que nada tenía que ver con todos esos fantasmas que durante años me han controlado. Esa vida fue mi vida, pero la de antes, la que mis padres me han enseñado, pero no es la mia, no es como la vida que yo quiero tener. Y no pasa nada, que se queden ellos con sus gritos, con su sentimiento perpertuo de inseguridad, con sus depresiones, con sus broncas ... Yo ya no las quiero. Y si tengo que sean las mías.
Fue como si de repente mi barquita se soltara de ese barco autónomo. De ese gran barco que me ha suministrado gasolina todo este tiempo, solo que la gasolina no era de calidad. Se lo agradezco pues es la que tienen y bienvenida ha sido. Pero ya no, nunca me han obligado a cogerla, siempre era yo la que estaba ahí, esperando, cogidita a la cuerda. Pero ayer me solté.
Tengo mi vida, es solo mía, sin interferencias, con mis propias decisiones, errores, aciertos. Se acabó vivir de fantasmas y del miedo. Somos una barca que navega con la seguridad de que puede hacerlo bien y no con la angustia de que en cualquier momento puede hundirse.